Resumen de opiniones:
eKaizen
Es cierto que en hoy por hoy, en toda organización, sea del tipo que sea debe haber un líder o jefe; que marque las directrices a seguir y asuma responsabilidades cuando las cosas vayan mal.
Pero el hecho de que tenga que haber un jefe no implica que para pequeño grupo haya otro jefe, lo que redunda en jerarquías muy verticales y en las que es imposible avanzar porque hay choques constantes de poder entre los "reyes de las distintas taifas.
Cebolla
¿Qué puedo decir de las jerarquías? Son inevitables. Para eliminarlas necesitamos que la humanidad sea distinta, que la economía sea distinta. Tal como están las cosas, no se puede prescindir de ellas. Pero no creo que sean todas opresivas o autoritarias, sólo en ellas donde la verticalidad se centra en una sola persona.
La horizontalidad es seductora, ¿verdad? A mí también me agrada hablar de ella. Pienso que sólo puede aplicarse allí donde haya perfiles que puedan adaptarse a un esquema horizontal. Todavía hay (muchas) personas que gustan de mandar y otras tantas que gustan de recibir órdenes. Donde primen estas relaciones asimétricas, pues me parece que no es posible un esquema horizontal.
µßio
Las auditorías de cliente, cada vez se dirigen mas a la base que a la dirección. Ejemplo la SA8000®:2001 de SAI (Social Accountability International) es una muestra, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, otro. Son frecuentes en otros países y pronto lo será en los desarrollados.
Benito Castro-Comucor
Las rigideces, propias de estructuras muy piramidales, (en el otro extremo) asumen que el poder sabe y manda y que, el resto, sabe menos y obedece. Ya está. Asumir este esquema es, también, contra natura: no existe la infalibilidad de nadie, y dos, cuatro... n conectados, piensan más que uno.
Nos enfrentamos ahora ante una etapa nueva en la que las nuevas tecnologías nos marcan otra ruta: la horizontalidad. Ello es así porque la propia tecnología intrínsecamente genera horizontalidad (una red de ordenadores, los correos internos, poder acceder con un correo hasta el mismo director general...).
Lo procedente, bajo mi punto de vista, es hacer de alquimistas para mirar las proporciones de jerarquía y participación, como digo. En ese sentido, me llama la atención el funcionamiento de las cooperativas… En las cooperativas se ha primado la participación, puesto que los que trabajan son dueños también.
hagetmau Muchas veces las jeraquías, jefaturas, no son tanto un instrumento de eficacia en la gestión y asunción de responsabilidades, como un instrumento de control sobre los demás y de mantenimiento de status.
Está claro que en la empresa familiar "el jefe es el jefe" y poco importa todo lo demás.
Normalmente la humildad va acompañada de la posibilidad de que otras personas tengan más razón que nosotros y aceptar esas razones... por contra la soberbia o intransigencia es el resultado de una desconfíanza en uno mismo tal, que se trata de evitar cualquier contraste con lo que puedan pensar otros en términos de igualdad y al tiempo, una desconfíanza en los demás,que no creo que deba ser el principio que deba regir las relaciones jefe subordinados y demuestran una incapacidad bestial a la hora de ser capaz de asumir responsabilidades.
Blog-o-corp
Se trata de un cambio de mentalidad y de enfoque, creo yo, y eso siempre lleva su tiempo. Por las experiencias que he vivido, creo que cuando la organización es excesivamente vertical y controladora, los procesos se eternizan y los trabajadores acaban por desmotivarse. Sim embargo, también es cierto que la anarquía, en el mundo empresarial, no tiene sentido.
Ricardo Tribin
Siempre he creído que el líder deja de serlo cuando se cree que lo es y empieza predicarlo. El líder es bueno en la medida que more en humildad, esto es en la verdad, ni mas, ni menos.
Jerarquías verticales, ¿una especie en extinción?
Es posible que dentro de unos años y a raíz de tantos avances en la estructura de gestión, las jerarquías corporativas vayan desapareciendo de forma paulatina pero firme, disminuyendo así el número de niveles entre los directivos y el personal de menor rango. De hecho en estos momentos existe una especie de tendencia en muchas empresas, en donde antes todo era vertical, y en donde ahora está empezando a ser horizontal.
La jerarquía corporativa está cambiando, este fenómeno está abarcando a empresas de todos los tamaños, lo más sorprendente es que está afectando en gran medida a empresas de gran tamaño que cotizan en Bolsa de las que se tienen muchos datos pues son más que conocidas y comprenden una buena parte del sector privado en términos de valor de mercado.
Otro efecto es que los salarios y las primas en los niveles más bajos de las empresas sin jerarquías serán cada vez mayores que los de aquellos con puestos similares en empresas jerarquizadas (como las multinacionales), pero las diferencias de responsabilidad seguirán resultando ser mucho más pronunciadas en comparación con los puestos superiores.
Ya lo vaticinaba la profesora PhD Julie Wulf a principios de la presente década en su artículo: “The Move from Tall to Flat. How Corporate Hierarchies are Changing”…Algo así como “Pasando de Alto a Plano. Cómo las Jerarquías Corporativas están Cambiando”
en donde afirmaba lo siguiente:
…”En las empresas las jerarquías formales no tienen importancia; lo que importa son las relaciones informales. Puede que, por ejemplo, al vicepresidente ejecutivo le empiecen a llegar más informes directamente del directivo de una división, pero eso no significa que le preste a ese directivo más atención que antes”…“Todo esto sugiere que a medida que las organizaciones se vuelven menos jerárquicas, e incluso a medida que se traslada más responsabilidad hacia los niveles inferiores, los incentivos empiezan a estar más asociados a estos niveles más inferiores, lo cual es un excelente motivador”… “Hay más competencia procedente tanto del exterior como de nuevas empresas que entran. La competencia aumenta la velocidad de los cambios y se espera que las empresas creen nuevos productos y servicios. Para ello ha sido necesario que los altos ejecutivos estén en mayor contacto con los niveles inferiores de las divisiones, los cuales a su vez están más cerca de los mercados del producto. El resultado ha sido un recorte en la cadena de órdenes”
En España existen pymes y empresas pequeñas como por ejemplo los bufetes de abogados que son un buen ejemplo de organización sin jerarquías basada en dos niveles fundamentales: los propietarios o socios que toman las decisiones y los empleados con menos autoridad, que aunque ganan menos, también consiguen considerables aumentos a través de los ascensos, ya que no tienen muchos niveles por recorrer.
Indudablemente el tema de las jerarquías dará mucho de que hablar en los próximos años, pues definitivamente será el factor más determinante en la adaptación de las empresas hacia un futuro más participativo dentro de las corporaciones.